No fue la piscina

Saque a pasear a mi niña interior y me lancé en la piscina inflable como si fuese la primera vez que veía agua. La bola de playa ocupaba un gran espacio de la piscina y, sin embargo, no nos importaba. Era el inicio del verano en una improvisada fiesta de algunos pocos, con la excusa de compartir en familia.

Agarrados de unas pistolitas de agua comenzó la guerra que fue el punto de ataque de los que intentaban mantenerse sentados mientras otros, nos escudábamos tras algunos en medio de un contraataque. Se escuchaban las risas y la algarabía. Era tan fácil reír mientras chapoteabas el agua. Y es que el agua tiene el poder de limpiar lo externo y lo interno.

Los más guerrilleros se trasladaron a la marquesina para iniciar una batalla de bombas de agua. Todos quedamos sorprendidos con la facilidad que se llenaron los globos de agua y hasta quedaban amarrados. En fin, el día se trataba de mojar a todos aun cuando no quisieran participar. Y mientras el agua corría, dejamos ir las preocupaciones de la semana. No porque se eliminaron, sino porque nuestra atención estaba en disfrutar el momento.

En un juego de dominó, descubrimos aplicaciones para anotar puntos e hicimos varias búsquedas en internet para debatir jugadas. Que les puedo decir… cada juego tiene sus reglas y, sin embargo, hay quienes llevamos jugando un juego distinto o, mejor dicho, adaptado. Y mientras todos estén de acuerdo, no habrá problemas. Pero, cuando hay discrepancias, sacamos celulares. Y al final, más carcajadas.

Las familias tenemos eso, podemos pasar por infinidad de situaciones y hay personas con las cuales uno, siempre puede echarse una carcajada y olvidar todo. Hay miembros que se lo tomaran todo en broma, otros en serio, porque tenemos en nuestras familias todo tipo de personalidades. Y en ocasiones, pudiéramos pensar que no somos familia por las diferencias tan marcadas y, es en esos momentos que necesitamos el agua correr para descubrir, cuan similares somos y cuanta falta nos hacen estos momentos juntos.

Debo admitir, que no tuvimos que ir lejos para disfrutar y despejarnos… prometí un “pool party” y lo tuvimos. Porque no se trata de lo que es sino como lo vemos y en ocasiones para ver las cosas, tenemos que hacerlo con otro mirar. No se trata de lo que mis ojos ven sino como mi alma reacciona. Una dimensión distinta en esta realidad.

Para ser feliz necesito todo de mí y nada de otros. Porque es mi decisión cuanto quiero disfrutar de este momento. Puedo quedarme fuera del agua o lanzarme de golpe y porrazo. Hoy celebré estar con ellos que era la intención, pero pudiera estar sola e igual ponerme mi traje de baño. Puedo entenderte sino quieres ir solo a un lugar, muchas veces me tuve que llenar de valor y comer sola en un restaurante, o ir a mirar el mar.

No dejes de vivir, de reír o soñar porque son los momentos, esos momentos los que serán tu ancla. Al final, pudieras estar acompañada y sentirte sola. O estar sola y sentirte acompañada. No es lo que vemos es lo que sentimos y aunque a veces para entenderte debo mojar mis pies en tu misma agua, hoy te invito a que te lances sin juicios y descubras, que siempre se trata de ti porque a veces, las cosas comienzan contigo, que es conmigo, cuando se trata de mí.

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