Palabra declarada

Este es el año de declarar una nueva palabra. Una palabra que cambie tu destino y ayude a modelar tu carácter. Porque cuando verbalizamos nuestros sueños damos el primer paso para convencernos que estamos más cerca de la meta. No es para contarlo a los otros, es decirte a ti mismo que eres capaz de alcanzar lo que te propones.

Comencemos con pequeños logros, arranquemos de raíz aquellas voces que te hicieron creer que no podías lograrlo. Todas las historias que te contaron para demostrar que hubo otros tantos que no lo lograron. No prestes atención a lo que no tienes porque tu enfoque es que lograrás.

Rodéate de buenas vibras, llénate de ilusiones, lánzate y dale con todo porque del suelo no pasaras, sin embargo, el cielo no tiene límites. Entonces, ¿Qué o Quién te limita? No dejes de soñar, mientras te planificas. Escribe tu sueño y léelo en voz alta. Créelo con todo tu corazón y da pasos que te acerquen a la meta. Que sigues caminando y no lo has alcanzado aún… Entérate, nadie publica el proceso sólo el resultado. El camino al éxito es vivirse el proceso y disfrutarlo. Hazlo por las razones correctas. Demuéstrate a ti mismo que puedes. El éxito no es una revancha o un triunfo en un campo de batalla. No se trata de lo que otros piensen, se trata de lo que tu sientes.

Mi pequeño logro va más allá de estas letras, comenzó con tierra y semillas. Fue enterrar mis juicios y las opiniones que dieron paso a una creencia que limitaba mis sueños. Entonces, decidí cosechar un árbol que diese frutos. Tener un huerto de ilusiones que fuera testimonio de mis habilidades. Esas manos que otros decían que hasta los cactus se le mueren, hoy con amor acarician una nueva cosecha. Otros verán una ramita, yo veo limones, ajíes y mentas. Pronto, mis ojos, verán guineos, fresas y sueños… Porque, la vida se trata de sembrar y ver la cosecha.

Solo quien cultiva puede saber lo que es la esperanza y la paciencia. Sabes, que debes confiar en el tiempo pues no se trata de la superficie visible. Es saber esperar porque conoces que estás haciendo lo necesario y todo lo que haces es para tener un buen fundamento. Es permitir que las raíces abracen la tierra y se enlacen para poder tener firmeza. El sostén necesario para aguantar el peso de la cosecha.

Parece que son los frutos y sin embargo, cada parte tiene un propósito… No te agobies, por el tiempo. Esa medida es engañosa. Te hace pensar que no estas cerca y te limita. Trabaja más fuerte y se consistente, porque estas echando raíces. Estas creciendo en fundamento.

Eres bendecido si tienes un sueño por el cual luchar y sabes a quien escuchar. Si tienes un guía que te muestre el camino. Se selectivo en la escucha de consejos. No todos conocen que estás hecho. Mas tu sí sabes de que eres capaz. Ellos sólo conocen parte de tu historia, no tus adentros. Así pues, sigue y no te canses de caminar hacia la meta y si ya la alcanzaste, entonces busca otra meta. Porque de eso se trata… pequeños logros. Pasos que te acerquen a alcanzar la mejor versión de ti.

Si en el camino te das cuenta que no es lo que buscabas, no pasa nada. Ajusta y cambia el rumbo. En este viaje tu eres el piloto y decides hacia donde encaminar tus pasos.

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