Son los mejores

No siempre lo decimos y a veces, aunque lo sabemos, queda guardado en nuestro corazón. En los recuerdos de momentos vividos y en las anécdotas que desafían el tiempo sacándonos una carcajada en medio de un silencio. Es en medio de la soledad del tiempo que recurrimos a ellos o en medio de un quebranto en el que nos atrapa la nostalgia.

Y es que cada uno de nosotros tiene los mejores amigos. A veces, las situaciones de la vida nos llevan por distintos caminos, sin embargo, ellos siempre están presente. Nos acompañan en la añoranza de tenerles cerca para compartir con ellos los triunfos y los fracasos. Sin saberlo, fueron nuestra inspiración y nos perfeccionábamos juntos porque cada uno se fortalecía en las bondades del otro.

Todos tenemos al amigo liberal que nos dió nuevas perspectivas y argumentos. El conservador quien nos mostró que su visión podía coexistir y aunque cuando se juntaban podías vivir momentos acalorados, todos eran salvados por la impuntual que llegaba a romper la discordia… al final, todos nos llevábamos nuevas perspectivas y éramos mejores, porque teníamos un mejor contexto de aceptación y armonía. Porque no tenemos que estar de acuerdo, pero si debemos respetar nuestras posturas. Porque sin importar los ideales que nos separaban, había unos lazos de hermandad y solidaridad que nos unían.

Nos unían las anécdotas de los viajes y las salidas, los abrazos cuando perdimos seres de nuestras familias, los consejos cuando sufríamos una decepción amorosa o cuando hicimos de cupido para lograr emparejar a uno de los nuestros.

Somos los mejores, porque pudimos ver lo mejor de cada uno y nos centramos en lo positivo. Porque hicimos que triunfara la nobleza y ver que éramos perfectos cuando estábamos juntos. Porque apoyando a un amigo fuimos animal lovers y donamos comida a un refugio, creamos conciencia de adoptar a un animalito en lugar de comprar. Porque, aunque no adoptamos vivimos hablando de nuestro amigo que anda salvando el mundo un gatito a la vez.

Fuimos a apoyar las fases artísticas del otro, experimentamos obras de teatro y flamencos. Aplaudimos hasta que las manos nos dolían y gritábamos sus nombres como si fuese el artista mejor cotizado. Nos convertimos en los mejores críticos y hasta entendíamos que debía tener el papel principal. Cuan talentosos son nuestros amigos y si fuésemos promotores, ellos estarían a otro nivel.

Las tertulias jurídicas y las visiones de mundo, las aventuras disfrutando de los ziplines de Toro Verde, paddle boarding en Condado o del Rio Tanama apoyando al que amaba la naturaleza, al que era deportista o simplemente al que queríamos sacar de una depresión.

Compramos bizcochos y galletas al mejor repostero del mundo o para apoyar la venta escolar del “sobrino”. Nos deleitamos muchas veces de los platos confeccionados con la receta de la abuela. Hicimos cenas en donde cada cual llevaba lo mejor que podía hacer, aunque, eso implicara asignarle los refrescos, vasos y servilletas al que sabíamos que sus destrezas culinarias eran del tipo aprendiz.

Nos vestimos y pusimos las mejores ropas para sacar de la casa al otro que estaba triste aun cuando nosotros no podíamos con el cansancio y en el proceso… tuvimos las mejores historias que los errores y la vida nos pueden regalar.  

Algunos de ellos ya no están… hay amigos que llegan y están por un tiempo, hay otros que nos duran para toda la vida y otros que la vida se los lleva antes de tiempo. Y en las ironías que tiene la vida para enseñarnos el valor de los nuestros, quien se nos adelantó en el viaje, fue quien siempre llegaba tarde… y fue precisamente quien nos enseñó a no perdernos una actividad, aunque llegara tarde por ir a todas como una diva.

Hoy soy mejor porque tengo más perspectivas, más historias de vida y soy más humana por cada amigo que estuvo mucho, poco o un instante. Aquellos que fueron como una brisa de verano, pero me regalaron lo mejor que le puedes dar a otra persona… su tiempo.

No lamentes quien no está, disfruta de los que tienes cerca, aprende de cada uno de ellos porque nunca sabrás, cuanto durara la temporada. Aprende de sus virtudes, ve lo mejor en ellos y recuerda… que por sí solos no serán perfectos como tú tampoco lo eres… Sin embargo, juntos, alcanzarán todo y aprenderán que no hay mejor momento como el ahora, el ayer ya paso y el mañana quien sabrá, y sin embargo, hoy, pueden crear una historia que no tendrá límites de tiempo porque quedará guardada por toda la eternidad. Gracias a los que están y a los que estuvieron, espero que ustedes también sientan como yo… y si no lo sienten, no importa, porque en mi libro de vida, solo lo bueno perdura y esos momentos quedaran por siempre. Así que gracias por estar, por ser y permanecer.

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