Recordar es vivir

Lo he decidido y lo voy a lograr. Recordaré los traumas de las salidas de soltera con mis amigas. Debo admitir, que mis amigas son las mejores. Todas tan distintas y únicas, que nunca nadie sabría como lograba convencerlas de salir juntas. Quizá lo único que tenían en común era a mí, pero ya una vez en el lugar… todas fluíamos. La verdad es que solo una de nosotras siempre estaba lista para salir, todas las demás salíamos después de 30 excusas y 40 cancelaciones. Éramos expertas en razones para no salir y demás está decir que la que siempre estaba dispuesta era la que siempre estaba tarde y todas las demás, nos queríamos ir temprano.

Cada vez que se lograba una salida, había una aventura. Había risas, vergüenzas, tardanzas y mucha hermandad. Porque al final, todas estaban cuando se les necesitaba. Una de las aventuras inolvidables, fue cuando salí con dos de ellas a la Placita de Santurce. Yo me quede hablando con una, mientras la otra iba a pedir unos tragos. Vemos que ella esta habla que te habla y ríe que ríe con un muchacho mientras sirven los tragos, por lo que asumimos que se conocían.

Ella viene nos entrega los tragos y le preguntamos ¿cuánto es?, a lo que ella responde, “nada pues nos invitaron”. Ella regresa y sigue hablando y riéndose con el muchacho, mientras se nos acerca un joven y nos dice: “ustedes conocen a mi hermano” y yo respondo “yo no, pero mi amiga sí”. El joven siguió hablándonos, se nos unió el hermano y de momento, ya éramos cinco. Debo admitir que la pasamos super bien con ellos. Cuando terminó la noche y nos retiramos, le comentó a mi amiga: “tu amigo es super nice” ¿Qué amigo? Pues, el muchacho que estaba hablando con nosotras y hasta nos invitó. Pero, si yo no lo conozco. Lo conocí mientras pedía los tragos, yo pensé que tu conocías a su hermano, porque justo estaba con ustedes cuando me volteé hacia a ti”. Ohhhh, maravilloso.

Otro día, salimos para ver una pelea de boxeo. De más está decir que para mí ese es un deporte barbárico, pero la que decía siempre que no, esta vez dijo que sí, pero solo si yo iba. Así que pues, nos lanzamos a ver la pelea de boxeo. Entonces comenzó la quejadera por el hambre porque la que llegaba tarde no había llegado y la otra se pidió un Whiskie en lo que se decidían que hacer y mientras todo ocurría ya yo tenía sueño porque las peleas de boxeo empiezan tarde y en eso suena el teléfono, que la que llegaba tarde, llego pero estaba en el auto porque había visto a su ex.

Fulana bajate del carro que la otra tiene hambre y se pone cranky. La otra no ha comido pero está bebiendo y se nos va a emborrachar si no come… y yo tengo sueño. Que finalmente se bajó e hizo la entrada como siempre, como una diva. Besos para aquí y risas por allá. La otra pidió comida y cuando llego, hubo calma. En la entrevista de cuándo es que se dejaron porque la realidad es que no habíamos escuchado de ese ser hasta ese momento… sale que era de la universidad. Dios mío que eso es casi un extraño. Y la otra se queja que paso hambre por un donnadie. Bueno, que gracias a Dios que parece que el boxeador era bueno y nockearon al otro en los primeros rounds. Pero, entonces… y esta es la parte que me arrepiento de no haberme llevado mi carro, mi amiga conoció a alguien y como ya había comido pues no había prisa y la otra se encontró con no sé quién y yo termine hablando con no se quien…

Cuando al fin llego a casa, me baño y digo”al fin, me voy a dormir”. Suena el teléfono, me asusto porque era mi amiga: “estas bien”. Escucho lágrimas y un balbuceo, lo único que entiendo de lo que me dice es “Choco” y yo empiezo a gritar ¿estás bien? ¿Dónde estás? ¿Fue muy grave?

Ella me responde: “Es terrible, estoy dando vueltas por las calles. Y yo le digo: ¿Pero por qué? ¿Dónde fue el accidente?

“No amiga, Choko, no está en casa” Choko es un labrador que fue rescatado por mi amiga. Ella con sus animalitos no quiere cuentas y al parecer el perrito se escapó mientras ella estaba fuera.

Ya son las 2:00am no hemos dormido, yo estoy al teléfono y ella divagando por las calles buscando a Choko. Así que le dije lo que cualquier persona diría a esa hora. “Amiga, Choko está de juerga con sus amigos, igual que hicimos nosotras. El llegará cuando se canse o tenga hambre… para eso está tu casa.” No amiga, él no conoce bien el área.

Amiguis, que vas a hacer dando vueltas por ahí. A lo mejor paso y ladro y tu no estabas por estar dando vueltas arriesgándote en la calle a esta hora. Amiga, vete a tu casa y ya verás que Choko va a aparecer.

Realmente, esa noche hasta le pedí a Dios que Choko apareciera porque esa mujer lloró más a Choko esa noche que a su ex. Bueno, finalmente, la convencí y llego a su casa. A eso de las 3am yo estaba durmiendo.

Entonces, suena el teléfono y lo agarro con la vista borrosa leo las ¡6:00AM! Hello! Amiga, apareció Choko, tenías razón. Gracias amiga por compartirme esa maravillosa noticia. Si, de verdad que sí. Pues te dejo para que sigas durmiendo.

Ehhhh, saben lo que pasa cuando a esta edad alguien te levanta a las 6:00AM…. Exactamente, dolor de cabeza y ojeras es lo que hay para el resto del día. Pero, que bueno que Choko apareció.

De verdad que sí, recordar es vivir…

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