Déjame los nudos

Lo he decidido y lo voy a lograr. Hoy será un día de amor, cariño y paz para mí. Yo me lo merezco. La semana en el trabajo fue complicada por no decir horrorosa. Así que me lo merezco… total para eso es que trabajamos para tener el dinero y así poder hacer lo que realmente nos gusta. Wait, What? Si, ese tema es para otro día, sigue el cuento. Ok, ok.

Entonces, me levanto y con mi santa calma me baño. Me pongo un trajecito cómodo y camino al carro. Mientras, escucho el sonido de los árboles que danzan al ritmo del viento y un pajarito canta. Miro al cielo despejado y respiro profundo y de momento:” ¡Achu!” y ojos llorosos. Es oficial, se me activó el sensor de los polvos, esporas y hongos. Así que corrí al carro y de repente, ¡PIIIIIIII!!! Un bocinazo, la vecina “simpática” estaba dando reversa sin mirar y casi choca a otro vecino.

El corazón se me quería salir del pecho y pensé…. ¿Me tomé la pastilla? Todo está bien, me la tomé, ufff. Estoy a tiempo pero quería llegar temprano para disfrutar.

Entonces, toco el timbre…. Y me responden. Abrimos a las 9:00am. Entonces, comenzó mi conversación conmigo: “Pero, si son las 8:55am. ¡Qué diferencia hace! ¿Porque no pueden abrir? Si ya están adentro. Es que esto no hace sentido. A la verdad que el servicio al cliente se ha perdido. 5 minutos!!! Ahhh y ni buenos días me dijo. Nada. No pienses en eso. Entonces, 10 minutos después…. Por aquello de hacerme la importante, toco el timbre y me contesta la misma persona. Pero esta vez es como si estuviera poseída. Era como si la hubiesen cambiado y me dijo:” Bienvenida a Tu Spa, tendrás un día maravilloso”. ¿Tienes una reservación para un servicio? Sentí su mirada juzgándome. Está claro que no voy frecuentemente y no soy como la otra cliente porque a mí no me dijeron… “Fulana que gusto verte y ¿dónde dejaste a no sé quién?”. Por cierto, YOOO llegue antes que la Fulana y ella, ¡no tenía reservación! Esperé a que se pusieran al día y sí, yo también las juzgué.

¡Buenos días! ¿Cómo esta? Si, tengo un masaje… bueno, llené el formulario y me puse la batita con las sandalias…. Y decidí olvidar el percance y disfrutar el momento. Me recosté en las sillas cómodamente mientras veía el agua correr por entre las piedras del rio que mostraba el televisor. El salón estaba ambientado con una luz tenue y fragancias con notas de lavanda que lograban cambiar el ánimo de todos. El sonido del agua correr y los pajaritos…. El frio del salón. El agua con limón que por alguna razón allí sabe deliciosa, el té, las manzanas y las galletas de avena. “Ay, que frio hace. No debí tomarme el agua de limón.” Entre el frio, el agua y la cascada… parece que me tome un diurético. De aquí a que me llamen estaré deshidratada.

Hasta que al fin… llamaron mi nombre. No sé si dan un curso. Pero, todas las empleadas, hablan con los mismos decibeles y van al ritmo del agua. Bueno, finalmente pase al salón de masajes…. Esta vez no quise el masaje de agua porque eso no me hizo gran cosa y salí con el pelo hecho un desastre….

La joven, me pregunto si quería el aceite de lavanda, el cítrico o el de miel con no sé qué… elegí el cítrico. Ella me pregunta: ¿tienes algunas áreas que te duelen? Y aquí fue donde cometí el error…Uff, por donde empiezo, Si, tengo dolor en la pierna y un poco más debajo de los hombros. Ella me toco y me dijo… sí. Tienes unos nudos y espasmos en esa área… Entonces, dio comienzo a 55 minutos de tortura.

¡Santo Dios! Como una persona de 5 pies y cuerpo “petite” puede tener dedos que taladraban mi piel y reacomodaban con presión los músculos… una y otra vez.  El dolor era tan intenso que yo no podía hablar. Pienso que me desmaye tres veces en aquella mesa de masajes. Finalmente, paso a la pierna y yo escuchaba cuando mis músculos gritaban ¿porque me odias? No volveré a causarte dolor, pero no nos traigas de nuevo.

Cuando vi que termino las piernas, respire aliviada, ¡¡¡¡¡pero no!!!!! Volvió a los hombros y siguió aplicando fuerza, torciendo la piel, reacomodando no sé qué… hasta que finalmente, se acabó el masaje. Sali de allí, hablando como ellas y convencida que esa mujer puede acabar con la criminalidad de este país. Porque camine al carro siendo la mujer más dócil que se hayan imaginado. De más está decirles, que los moretones del masaje me duraron medio mes… confieso que el espasmo se fue, pero a mí no me vuelven a ver. De ahora en adelante, déjame los nudos.

2 thoughts on “Déjame los nudos

  1. Me encantó, me hizo soltar la primera carcajada del día, y me hizo pensar en muchas cosas, mejorar que es el sentido del masaje, puede doler, pero te cura, asi en cada etapa de la vida, nos puede doler, pero lo que sigue puede ser sanador, cuantos nos damos la oportunidad de sanar, aunque duela, la mayoria prefiere no pasar por ese dolor, aunque sepa que lo siguiente es sanador.

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    1. Coincido contigo. El dolor es necesario y nos motiva a reconocer que debemos actuar. Es el punto de alerta que pudiera provocar una transformación. Me alegra saber que la primera de muchas carcajadas del día fueron mientras te encontrabas Desnudando las Neuronas ☺️

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