Completaré mi lista

Lo he decidido y lo voy a lograr… Completaré mi lista. Un nuevo año había iniciado y como de costumbre hice una lista de resoluciones. Esta vez incluía cosas por hacer y por conocer. Ya saben, bajar de peso, hacer ejercicios, conocer un poco más de mi país, hacer cosas distintas, entre otras tantas.

Hablando con unas compañeras de trabajo me comentaron de una actividad que salió en el periódico que se llamaba los caminantes de la ruta panorámica. Al parecer esa actividad se hacia todos los años y comprendía caminar a Puerto Rico por la ruta Panorámica.

Me pareció super interesante la actividad ya que podía finalmente tachar de mi lista varias cosas de la primera. Ya saben… buscando atrechos. Mi compañera me vió tan entusiasmada con la actividad que hasta me buscó la información y me la compartió. No había pasado un minuto, cuando ya estaba llamando al número de teléfono para que me dieran los datos.

La actividad, dividía la ruta panorámica en 18 tramos. Cada tramo variaba en distancias, pero la meta era caminar desde Maunabo hasta Mayagüez. El tramo más corto 8km y el mas distante aproximadamente 20km. Esa actividad se llevaba a cabo sábados y domingos. El punto de encuentro es el punto donde terminaba la caminata de ese día y debíamos estar en el lugar a las 7:00am. Seriamos transportados hasta el punto de inicio en donde la caminata iniciaría a las 9:00am.

Super entusiasmada, llame a todos mis amigos para reclutarlos. Les explique que teníamos que salir del área metro como a las 5:30am para lograr llegar a Yabucoa a las 6:30 ya que debíamos completar unos formularios. Todos me escucharon y me felicitaron… pero nadie quiso levantarse un domingo a las 4:30am para caminar por la ruta panorámica conmigo.

La única que se ofreció fue mi mamá y me dijo que me acompañaba: “si y solo si, no conseguía a nadie más”. De mas esta decir, que ella fue la que me acompaño en esta “aventura”. Como ella es oriunda de Maunabo y la primera ruta iniciaba en Maunabo, hubo una especie de apoyo y sentimiento, al caminar por su pueblo.

Finalmente, llego el día. Cuando llegamos al punto, me estuvo bien curioso que todas las personas que estaban allí eran personas mayores de 65 años. Pero, me dije… “es normal, ellos tienden a madrugar”. De repente el autobús salió y no, yo era la mas joven del grupo. Rápido me adoptaron como la nena y en el trayecto comenzaron a contarme sus experiencias… Ya que muchos de ellos eran reincidentes. Escucharlos me tranquilizó y me dio seguridad.

Al llegar a Maunabo, el alcalde nos estaba esperando, hubo un pequeño desayuno y se dijo unas palabras. Me quede en el área y una señora me dijo: “¿te vas a quedar?”.  No, ¿por qué? Porque ya empezamos. Pero, es que no avisaron. Le respondí. Y ella riposto: “Ay mija, si dan un tiro nos tiramos todos al piso y algunos infartamos, así que esto es a las 9:00am arrancamos”.

Ya la actividad, estaba como que, desorganizada para mi gusto, pero me sentía positiva, si ellos habían caminado yo también lo lograría. Comencé a seguir a la gente y ya mi mamá me miraba con cara de arrepentida. Cuando de repente, comenzó a llover. Todos ellos estaban preparados, sacaron sus capas y/o sombrillas y siguieron como si nada. En mi caso, comencé a ver cómo me empezaba a derretir y el pelo a transformarse…. Pero, si ellos podían, yo también lo lograría. A las 10 de la mañana, comenzamos a ver como las personas, salían de sus casitas para saludarnos y ofrecernos cositas. La gente era bien amigable. Esto me llenaba de entusiasmo. Ya a eso de las 11 y con las medias mojadas, el maquillaje hecho un desastre y viendo como hasta el señor con bastón nos había arrevasado a buen paso, comencé a preguntarme si de verdad esto había sido una buena idea. Comencé a cuestionarme, el concepto de montañas… no es una elevación que debe bajar en algún momento. Llevo dos horas subiendo y esto no baja…. Lo único que estaba bajando era el entusiasmo.

De momento, vi que la ambulancia estaba cerca…. Y le dije a mami: “si no puedes seguir móntate en la ambulancia”. Ella me miro y me dijo: “Jamás, móntate tu si quieres”. Ahí se fue mi última esperanza de terminar esta odisea. Así que seguimos… Ya eran las 12:00 y faltaba menos. Al menos, eso escuche a gente comentar. Mis pies me estaban matando, pero había que seguir.  Finalmente, llegamos al punto final…. Todos ellos estaban bebiendo y disfrutando en un comedero del pueblo. Ellos estaban compartiendo y celebrando que completaron la primera ruta.

Yo les saludé y les dije que no podía quedarme pues tenía un compromiso. Me dijeron: “nos vemos la semana que viene en Yabucoa”. Yo solo les sonreí, mientras me tomaba una botella de agua. Camine hasta mi carro y cuando me senté, las piernas comenzaron a temblar. No sé cómo pude lograr guiar hasta Carolina.

Al llegar a casa, me miré en el espejo… y no les mentiré, esa no era una imagen bonita. Después de darnos un baño, mi madre y yo nos miramos y antes de caer rendidas hasta el otro día, el ultimo recuerdo que tengo es la voz de mi mamá diciéndome: “conmigo no cuentes para el otro tramo”. No te preocupes, que conmigo tampoco.

Vi mi lista y dije… no le puse frecuencia, por mí, ya está logrado y completado. Mis respetos a los que completaron la ruta. Esa gente merece la primera plana.

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