El propósito es hallar sentido en el proceso…

Cada cual camina a su propio paso, según el camino elegido, los zapatos a los cuales tuvo acceso y quizá uno que otro objeto o vivencia adquirido con el pasar de los años. Podemos juzgarnos y cuestionarnos poque no hemos llegado o podemos vivir este momento… este aquí, este ahora.

Y en ese vivir, podemos hacer sentido de este camino. Podemos pensar, no elegí vivir esta vida, esta fue la familia que me toco, no he logrado conseguir otro trabajo, no veo resultados, no puedo irme porque a esta edad… o podemos hacer un alto y hacer sentido a nuestro proceso. Como vives tu vida es una elección. Tú eliges como deseas vivirla… quieres vivirla como víctima o como protagonista. Puedes vivirla a medias o lanzarte con todo.

Puedes aferrarte a la circunstancia haciendo residencia en ella o elevarte sabiendo que el proceso es el camino y que mientras das algunos pasos, te acercas a alcanzar el para que estas aquí. Siempre hay elección… quieres que la circunstancia sea temporera o permanente, esa es tu decisión. Los pasos que des, las decisiones que tomes, son las que marcaran tu camino.

Cuando decido que esta circunstancia que hoy me aqueja es temporera y que hay algo mayor que nos espera soy protagonista. Puedes elegir quedarte en la lamentación o puedes celebrar la manifestación. Porque al final, hay jubilo. Porque hoy no lo ves, pero estas más cerca de alcanzarlo. Estas a un paso, pero no lo ves porque las tinieblas te ciegan. Estas a un paso, pero es que las nubes tapan la luz del sol. Estas a un paso, pero tu pasado te arrastra a pensar que no puedes, estas a un paso, pero tu futuro te dice que dirán plagándote de angustia y ansiedad… y al final estas muriendo al ahora mientras intentas vivir en tres tiempos… pasado, presente y futuro.

Justificas tus decisiones mientras no las tomas. Justificas tu inacción porque es lo que me toca y hoy Dios te dice: estas a un paso. A un solo paso… pero para alcanzar la meta, para alcanzar la promesa tienes que dar un paso de fe. Puedes pensar que estas solo, pero no… “aunque ande en valle de sombra y de muerte no temeré mal alguno”.

Y no se cual es tu circunstancia, no se cual es tu proceso, no se en que zapatos andas hoy, pero sé que no estás solo, aunque así parezca. Porque en los caminos más oscuros, vi Su protección. Porque en los momentos, mas angustiosos… sus palabras me confortaron y me libraron. Porque estar ansiosos, porque preocuparme si no ha ocurrido. Hoy me ocupo de lo que esta en mi control porque para lo que no esta en mi control, El me dará la salida.

Puedes creerlo o no. Puedes vivirlo o no. Al final, eso también es una elección. Puedo elegir debatirlo y sin embargo, hoy simplemente te sugiero que te hagas una pregunta… ¿eres feliz? Y si tu respuesta, se vuelve en una filosófica… te invito a que des un paso. Porque siempre habrá aflicción, y, sin embargo, hay una alegría en Su fortaleza, cobertura y paz que va mas allá de la circunstancia.

Sin embargo, como todo, hay que tomar decisiones. Algunas decisiones serán de índole terrenal, otras de índole espiritual. Y al final, todas serán tus decisiones. Y como toda decisión, habrá consecuencias…como decidas vivir las consecuencias, determinará tu felicidad.

Leave a comment